En la red las peores borracheras de la Feria de Sevilla

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Después de dos años sin celebrarse algunas de las fiestas más populares a causa del COVID, Sevilla, poco a poco vuelve a recuperar la normalidad.

Pasear por el recinto ferial cuando la luna está en todo lo alto del cielo es muy diferente a hacerlo en las horas centrales del día con calor y caballos. El escenario es el mismo, pero cambian los protagonistas, la luz, los sonidos y hasta los olores.

Cuando la iluminación se apaga y no queda más luz que la que expulsan las casetas hacia el exterior, cuando las sevillanas dan paso a los ritmos latinos con letras que hacen estremecer a Quevedo, Góngora y Bécquer, cuando el abrazo del titular de la caseta se convierte en entregar un ticket o en que te pongan un sello en la mano para poder volver a entrar, ese es el momento de huir de la feria.

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